Gracias a las gafas progresivas y multifocales muchas personas han podido disminuir la incomodidad que supone la ausencia de una visión clara y nítida de los objetos que se encuentran próximos.
La presbicia, para la que las gafas multifocales y las gafas progresivas han sido durante años el único tratamiento, es la principal anomalía visual que afecta a la población española mayor de 40 años y su incidencia va en aumento.
De ahí que un gran número de la población use gafas progresivas y gafas multifocales para restar gravedad a tal patología visual. Se estima que en la actualidad el 40% de los españoles la sufren, lo que supone unos 18 millones de personas, y dentro de 10 años, debido a la mayor esperanza de vida, más de la mitad de la población española padecerá esta patología.
Con anterioridad a estas técnicas, los afectados con vista cansada usaban gafas progresivas o bifocales, o lentillas multifocales para solventar esta anomalía visual. Sin embargo, no se trataba de las mejores alternativas ni por comodidad ni por salud, ya que esta anomalía seguía existiendo.
La aparición del láser y las lentes intraoculares ha supuesto una revolución y un gran paso.
Desfasadas ya las gafas multifocales y las progresivas, gracias a los dos tratamientos alternativos como el láser o visión combinada y la lente intraocular o visión multifocal, se aboga por dejar de lado las gafas, evitando su utilización tanto para ver de lejos como de cerca.
Hablamos de tratamientos que no requieren de hospitalización, con una recuperación que destaca por su rapidez, lo que se convierte en una gran ventaja para los pacientes.




